EL AGRICULTOR URBANO

Por Ernesto Flores

 

                Debatirnos entre la obsesión que implica abastecernos de alimentos saludables y la inseguridad que la comida de supermercado inspira, nos embarcó en la búsqueda de alternativas y respuestas concretas al problema. Descubrimos una punta para empezar a investigar: cultivar la propia ración en casa y salir de toda duda sobre calidades de lo que consumimos.

                Nos proponemos ofrecer en esta sección una guía práctica para abordar el cultivo de plantas alimenticias en recipientes de todo tipo. Una posibilidad de recuperar viejas habilidades que no insume demasiado tiempo y nos acerca a las fuentes mismas de la Nutrición.

 

                ¿Qué plantas aromáticas u hortalizas podemos obtener en balcones patios, terrazas o interiores? ¿Qué recipientes son los más apropiados para cultivarlas? ¿Qué mezcla de suelo es la más conveniente?

 

TIPOS DE RECIPIENTES

 

Los más apropiados son los de terracota o barro cocido pues son permeables permitiendo un mejor intercambio de aire y humedad. De todas formas, mucha gente prefiere los recipientes de plástico, pues son más fáciles de transportar y difíciles de romper. Las plantas cultivadas en ellos requieren riegos menos frecuentes que las cultivadas en macetas de barro. Es importante recordarlo, ya que el exceso de riego es muy perjudicial para las plantas cultivadas en maceta. Aparte de estos recipientes, que son los más comunes, existen muchos otros más utilizados a nivel casero como son los envases de yoghurt, de margarina, de mermelada, etc. También son muy prácticos los recipientes de lata como las de durazno al natural o las de aceite de auto; éstas siempre se deben pintar con antioxido antes de usarlas. Existen también recipientes especiales y maceteros decorativos que pueden utilizarse para las plantas de mayor tamaño, como por ejemplo los macetones y jardineras de cemento y también los de fibra de vidrio, muy apropiados para ornamentaciones en balcones, terrazas e interiores.

Es fundamental cubrir siempre los orificios de drenaje con trozos de maceta rota o piedritas antes de llenar el recipiente con mezcla de cultivo. Esto no resulta importante en las macetas de plástico que se consiguen en los comercios pues tienen muchos agujeros de desagüe, pero siempre es conveniente para asegurar un buen drenaje.

Los mejores recipientes para sembrar deben ser chatos; pueden ser terrinas de plástico o cajones de madera. Estos últimos se cubrirán con una película plástica antes de incorporar la mezcla de cultivo, para evitar que se pudran. Aclaremos que cualquiera sea el tipo de recipiente elegido habrá que comprobar el buen drenaje del mismo, pues si está obstruido las raíces sufrirán el estancamiento del agua y no tendrán aire suficiente para su respiración, con lo cual la planta corre peligro de morir.

 

MEZCLAS DE SUELO PARA CULTIVOS EN MACETAS

 

Las mezclas de suelo para cultivos en macetas se realizan con tierra, resaca, turba, arena, etc. Estos elementos se mezclan en diferentes proporciones de acuerdo a las necesidades de cada especie. La mezcla de cultivo terminada se denomina sustrato. El sustrato tendrá características especiales cuando el cultivo así lo requiera, como en el caso de bulbos y tubérculos (cebollas, papas, etc.) que necesitan sustratos bien sueltos, porosos y ricos en materia orgánica.

Mientras la resaca aporta principalmente materia orgánica, la turba mejora la estructura física del suelo, reteniendo el agua, aumentando la porosidad y modificando el Ph del sustrato, pues lo hace más ácido. Recordemos que la arena como elemento estéril no aporta nutrientes, sino que aumenta la porosidad y la aireación, favoreciendo el escurrimiento del agua.

Casi todas las plantas pueden cultivarse en un recipiente relleno con una apropiada mezcla de cultivo para macetas. Es muy importante cuidar que los elementos a utilizar en la mezcla estén libres de plagas de suelo, malezas y enfermedades de las plantas.

La turba que se utiliza para hacer mezclas para macetas debe estar siempre húmeda, al revés que la arena, ésta debe estar siempre seca al mezclarla.

Una mezcla apropiada para cultivo de plantas en macetas consiste: en una parte de tierra negra de jardín, y dos o tres de resaca o turba.

De los elementos ya detallados la resaca constituye uno de los principales abonos orgánicos junto al mantillo, el estiércol, los residuos de cocina, etc.

Para alimentarnos con verduras y frutos sanos, es necesario un cultivo sano. Se torna fundamental crear una conciencia de la importancia que tienen los cultivos orgánicos en nuestra sociedad actual. Dentro de esta disciplina se considera al suelo como un organismo viviente, el cual alberga millones de microorganismos que son los que otorgan la fertilidad natural al suelo alimentando así a todos los vegetales que en él se encuentran.

Cultivar orgánicamente, sin duda, es rechazar el empleo de productos químicos, (fertilizantes, herbicidas, plaguicidas, etc.), pero también y sobre todo, es dar al suelo los medios para que rinda productos sanos.

 

PREPARACIÓN DE “COMPOST”

 

Una excelente manera de abonar el suelo orgánicamente es a partir del compost. El compost se prepara partiendo de todas las materias orgánicas disponibles que no puedan utilizarse directamente como abono para nuestros cultivos; y constituye el abono básico cuando se cultiva orgánicamente.

Partiendo de los desperdicios de cocina podemos preparar el compost a nivel casero. Primeramente debemos contar con 2 recipientes para los residuos: uno donde pondremos toda la basura no-orgánica (vidrios, latas, plásticos, etc.) y el otro destinado exclusivamente para los desperdicios orgánicos (restos de comida, cáscaras de fruta, y también hojas de plantas y restos vegetales). Es importante que este recipiente sea amplio y lo suficientemente profundo para poder mezclar bien los elementos. Es aconsejable, a medida que vamos preparando el compost, tener otros 2 recipientes que utilizaremos también para este proceso. Entonces destinaremos uno para acumular directamente la basura orgánica, otro para la mezcla en estado de semidescomposición y el tercero para la mezcla bien descompuesta ya lista para usar.

Para que se descomponga bien la mezcla podemos ir removiendo e incorporando tierra negra a medida que va aumentando el contenido de los recipientes, los cuales deben tener orificios de drenaje. Es importante regar periódicamente la mezcla.

Es muy difícil establecer cuándo es el momento indicado para utilizar el preparado, porque esto depende de las condiciones ambientales que influyen directamente sobre la actividad de los microorganismos que descomponen la materia orgánica. Sí puede decirse que la mezcla está lista para usar cuando ya no pueden reconocerse los materiales originales y toda la masa adquiere un aspecto uniforme y de color oscuro.

En el campo y en zonas rurales para preparar el compost se utiliza mucho el estiércol, sobre todo el de origen equino, pues desprende más calor al fermentar, acelerando así la descomposición de la pila.

Para hacer el compost en tierra y al aire libre es necesario tener en cuenta ciertos detalles para obtener un buen producto final. El lugar ideal, para prepara un compost en exterior es un lugar sombreado, con una pared o muro del lado Sur, y protección para el viento del Este y Oeste. Se puede hacer en un pozo que debe ser lo suficientemente grande pero no muy profundo para facilitar los trabajos de remoción de la mezcla; o se puede preparar directamente sobre superficie, lo que sería un compost en montón. En ambas alternativas el acondicionamiento debe ser ordenado, de modo de poder proveer de agua si fuera necesario, y controlar el desarrollo del proceso. Antes de amontonar los elementos en la pila del compost se van cortando y pretriturando los materiales grandes para favorecer la descomposición de la mezcla. Nunca se dejará en un lugar expuesto al sol, a corrientes de aire y a lluvias, sin una adecuada protección. El estado de la pila nunca debe ser compacto, sino más bien esponjoso y suelto para permitir una adecuada ventilación.

Cuando el tiempo es húmedo y poco soleado, no será necesario regar, pero en tiempo estival se aumentarán los riegos, evitando siempre inundar el montón. Si el tiempo es muy frío, puede regarse con agua caliente, que acelerará notablemente el proceso de fermentación. Al cabo de 4 a 6 semanas ya se cuenta con un material apropiado para ser esparcido en superficie en nuestra huerta o jardín. Para cultivos en macetas y trabajos de siembra es conveniente tamizar bien la mezcla.

Una vez que incursionemos en la preparación y aplicación del compost podremos confirmar los excelentes resultados que este preparado orgánico ofrece en todo cultivo, especialmente para las plantas en macetas, que precisan una nutrición más cuidadosa.

Está comprobado que los vegetales que crecen en suelos ricos en nutrientes y materia orgánica, a diferencia de otros que crecen en suelos pobres y cultivados con productos químicos, se desarrollan con mayor vigor y resistencia natural a todo tipo de plagas y enfermedades.

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