Desde el Instituto Argentino de Terapia Neural en Buenos Aires acompañamos a Julio en esta nueva etapa de su proceso vital, abrazando con esta breve semblanza a su familia, a su compañera, a sus hijos y nietos, y a todas y todos los que construimos junto a él, este bello ser multicolectivo. La Terapia Neural Planetaria.

MEDICINA NEURALTERAPÉUTICA SEGÚN PAYÁN


MEDICINA NEURALTERAPÉUTICA SEGÚN PAYÁN: UNA METÁFORA DE LIBERTAD
Desde el Instituto Argentino de Terapia Neural en Buenos Aires acompañamos a Julio en esta nueva etapa de su proceso vital, abrazando con esta breve semblanza a su familia, a su compañera, a sus hijos y nietos, y a todas y todos los que construimos junto a él, este bello ser multicolectivo. La Terapia Neural Planetaria.

El pasado 21 de septiembre partió hacia nuevas escalas del viaje de vida el doctor Julio César Payán de la Roche, nuestro maestro generoso y amigo siempre presente a lo largo del cuarto de siglo en el que, a todos y todas, embelleció la vida con su regalo: invitarnos a ser parte del enjambre de enjambres de la Terapia Neural.

Colombiano. De PoPayán. Valiente explorador que conoció el blues de la gente, que estuvo en sus tripas, y sabe lo que se siente. En su sueño libertario, fue la intemperie, el borde del abismo, para los locos ya sin cura, para los sanos sin remedio. Para todos ofreció su corazón como picnic planetario. Entregó con su mirada, una llave…

Nos mostró una cosmovisión originaria singular, más abierta a la síntesis. El nervismo ruso, la fisiología alemana, la física cuántica, la ecología, los chamanismos latinoamericanos, la ciencia de la complejidad, la Biofilosofía. Una medicina “fractal”… Porque, en cada paciente y en cada colega, está el deseo de la “historia completa” del cosmos entero, de modo tal que podamos ser personas completas viviendo en comunidades completas, con un profundo respeto por la completud de la naturaleza.

Un pionero de la ecosemiótica, recordándonos que los humanos somos naturaleza y para recuperar nuestro lugar en ella es imperativo “enritmarnos”. Vibrar con todo lo vital: el cerro, el río, el árbol, las nubes, el mar, las estrellas.

En pleno Antropoceno, su “docere” nos integró al ser multicolectivo de la Terapia Neural, nos embarcó en el viaje de plasmar una medicina post-antropocéntrica. Flor de desafío. Ponerle coto a la cosmovisión centrada en el ser humano, con sus distorsionadas premisas de consumismo, bioimperialismo, y medicocentrismo. Alumbrar un sistema médico complejo post-antropocéntrico, cuyos conceptos fundamentales él encarnó en sus activismos diversos. Difundió la simplicidad voluntaria de la Terapia Neural “pura”, frente al consumismo de aparatología tecnomédica “alternativa”. Enfatizó la salud de los ecosistemas como estrategia para devolverle a la vida no-humana su inclusión en nuestra comprensión sobre comunidad y democracia. Una Cosmovisión biocéntrica implica que los humanos somos parte de una comunidad más amplia de seres. Que la salud de los ecosistemas y la de sus habitantes están interconectadas. Cada paciente tratado como persona completa, un sistema “organismo-persona-ambiente”. Nos inculcó una Terapia Neural de “cuerpo abierto”, como dicen los Mapuches. Desde esas cosmovisiones originarias propuso un diálogo de saberes como antídoto para el imperante diálogo de poderes.

Naturalmente, en Sudamérica, esta inoculación paradigmática fue fácil de replicar. A más de un millar de médicos, odontólogos y veterinarios americanos nos ofreció una Terapia Neural para vivirla desde adentro. Un viaje con corazón hacia nuevas ciencias de la salud y la vida en comunidad. Alentó a incorporar una definición política en nuestro ejercicio médico neuralterapeutico: “Salgan de sus consultorios, da para más, no abandonen la resistencia”. Lo predicó con el ejemplo almorzando frugalmente luego de cada jornada de consultas en su CIMA, el Centro de Información en Medicina Alternativa para seguirla de ronda hasta la noche en FUNCOP, la Fundación para la Comunicación Popular. Utilizó esa usina de ideas e iniciativas para movilizar energías sociales en pos de una salud pública inclusiva, equitativa, una Terapia Neural sin agujas, conversando al ritmo del jazz cuántico y con suma creatividad. En el Norte argentino, En Formosa, su hija Sandra y su tocayo Monsalvo, cual pirueta geopoética, conducen hace varios años el Programa Salud Comunitaria del Ministerio de la Comunidad. El Dr. Payán convirtió a la Terapia Neural en una metáfora de la libertad.

Pocos entre todos los que los conocemos somos conscientes de la naturaleza histórica del trabajo realizado por Julio y su “ladera” Yosette, docente y referente de la Odontología Neurofocal a lo largo de las últimas décadas. Fue sostenido con ínfimo apoyo institucional. Y fue eclipsado durante mucho tiempo por la marginalidad de su posición respecto del sistema de salud. Sin embargo, su constancia y perseverancia permitieron la creación progresiva en Hispanoamérica de un cuerpo informado y competente de practicantes cuyo trabajo de sanación dentro de la comunidad hoy suena mucho más fuerte que cualquier polémica. ¡Buen viaje maestro! Gracias por tanto… Toca seguir.

Dr. Jorge Kaczewer, Dra. Luciana Kaczewer y el equipo docente del Instituto Argentino de Terapia Neural

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